domingo, 20 de febrero de 2011

A los responsables



Hay que verlos

parándose a lo largo de los siglos

sobre los cadáveres por ellos generados,

oprimiendo con los pies impunes la tierra robada.


Hay que verlos con los ojos bien abiertos,

con todo el cuerpo insomne por la falta de aire

y llorarles a furias vivas

y gritarles con todo el caudal


Hay que verlos a lo largo de la historia

esclavizando pueblos, asesinando próceres de carne y tierra,

reprimiendo trabajadores; avanzando feroces sobre el siglo XIX

Hay que verlos doblegando a todo lo largo del 1900,

desmantelando vida con sus topadoras,

desapareciendo pueblos enteros.

Hay que verlos festejando en cada paso

por las guerras mundiales y las otras,

esas que no gozan de la publicidad

por ser las más impunes,

las que atacaron sin que haya un enemigo al frente.


Hay que verlos escribiendo la memoria

en nuestros libros oficiales;

diciendo "ni vencedores ni vencidos"

mientras en la lastimada Plaza de Mayo

continúan ardiendo los cuerpos niños

en ese micro escolar.


Hay que verlos con los ojos llenos,

lúcidos e impávidos,

excusando muertes,

hablando de crecimiento productivo sostenido

mientras se crían generaciones de desnutridos.


Hay que verlos hundiendo los dientes

en el único plato de comida

de una familia campesina en el cañaveral.


No hay que olvidarlos nunca

imprimiendo su firma

en cada cuerpo de 10 años que se desmorona

en sus minas y sus campos.


Hay que verlos con sus babas surcándoles los labios

imponiendo créditos a los países más pobres,

pactando con las fauces criollas; mediocres, ineptas.

Hay que verlos envolviéndolo todo

con la Doctrina de Perversidad Nacional.

No hay que olvidarlos nunca

largando a todos sus cóndores adoctrinados

para ennegrecernos el cielo latinoamericano.

No hay que olvidarnos, nunca

de los hombres que con la mano en alto

les abrieron nuestras fronteras.


No hay que olvidar nunca

que a nosotros, clase media,

(las corporaciones) nos 'prestan un servicio'

a costa del azote indiscriminado de los menos pudientes;

esos que están por fuera de los cálculos de producción

porque jamás podrán comprar los productos

de la industrialización que los cercenó.


Hay que verlos,

dando vuelta la página de nuestra historia

Hay que verlos con todo el odio en los ojos,

discriminando por raza, color,

por enfermedad, credo y nacionalidad.


Hay que verlos condenando a la marginalidad

a los que se animan a decir NO,

a los que eligen otra opción,

otra forma de amor y de vivir.

Hay que verlos como imponen norma

disfrazándola de normalidad;

imponiendo intolerancia e insensibilidad social

a través de la tv.


Hay que verlos

manipulando generaciones de futuros padres

sobre cómo educar, dictaminando lo malo y lo sano.

No hay que dejarlos nunca de mirar,

se esconden en el 'sentido común',

en la falacia de que todo lo distinto

es un enemigo a erradicar.


Hay que verlos brindando por las ganancias millonarias

cada fin de año,

contando esa plata sucia robada a los miles

que en los rincones y hospitales del mundo

no paran de morir de hambre y frío,

aquejados de HIV, fiebre y chagas,

sed y sarampión.


No hay que olvidarlos nunca

tapándonos los nombres de los mártires de barro

Debemos verlos

con los ojos inyectados en justicia y reivindicación.


No hay que olvidarlos nunca

engolosinándonos los días,

corriéndonos de eje,

dispersándonos en góndolas de cotillón

Su adoctrinamiento no es sectario,

no respeta formas ni fronteras.


No hay que olvidarlos nunca

llenándonos de olvido, de prisión;

encapsulándonos en nuestra comodidad

de sillón, pop-corn y LCD.


A los que el hambre no nos corre,

es nuestro deber, más aún.

Perder el tiempo a lo bobo

no es ocio, es criminal.

Dedicar nuestro oficio a los caminos floreados

no es ocio, es criminal.


No hay que olvidarlos,

ni dejarlos de ver.

A los responsables, nunca,

ni olvido ni perdón.





A los que en cualquier punto del planeta luchan por las causas urgentes,

a los que en su vida diaria denuncian con la palabra y la acción,

a los verdugos y sus víctimas, a los que elijen ignorar

a los que duermen, soñando una vida de belleza,

a los que le temen a la realidad y se inventan un lugar más apacible,

a los que, enérgicos, interpretan y proclaman otra verdad,

a los que están en la búsqueda

a los amigos y personas que admiro en su cotidiano,

y a esa infinidad de hombres y mujeres del mundo

que nos abrieron el camino...

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